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LOS 8 PARÁMETROS QUE DEBE VIGILAR EN SU PRÓXIMO ANÁLISIS DE SANGRE

por en Somos Orgánica Somos Salud 21 de junio de 2019

“Conozca qué parámetros deberá tener muy en cuenta en el próximo análisis de sangre que se haga, pues le ayudarán a mantener y mejorar su salud.”

            La mayoría de los análisis de sangre que solicitan los médi­cos es con una finalidad: en­contrar la causa al problema de salud que tiene su paciente. Pero, siendo la prevención la principal clave para mantener una buena salud, estos son los ocho parámetros que debería vigi­lar siempre, incluso aunque crea que no tiene ninguna patología.


  1. FERRITINA

Los niveles de ferritina permiten co­nocer hasta el 95% de los problemas de salud que están relacionados con el hierro.

La ferritina es una proteí­na que ayuda a almacenar el hierro en el hígado, por lo que ayuda a conocer las reservas que hay acu­muladas en el mismo. El organismo incorpora el hierro a los glóbulos rojos (hematíes) para transportar el oxígeno en forma de oxihemoglobi­na y también desempeña un papel importante en el funcionamiento del cerebro.

Pero el hierro posee también otros efectos menos conocidos: es un fac­tor de crecimiento de virus, bacte­rias y hongos, así como de las células cancerosas. Asimismo, puede pro­ducir oxidantes, que son las mismas moléculas que aceleran el enveje­cimiento celular. Por ello cualquier exceso puede ser perjudicial para la salud en términos generales: au­mento del riesgo de enfermedades cardíacas, cáncer, aceleración de enfermedades neurológicas (alzhéi­mer, párkinson, etc.)

Los valores normales de ferritina se sitúan entre los 20 y los 300 ng/ml. Los síntomas por déficit de ferritina (cansancio y tendencia a la depre­sión) aparecen cuando estos niveles están por debajo de los 50 ng/ml y, en cuanto a los va­lores máximos, conviene no superar los 150 ng/ml. Si sus niveles están por encima de 150 ng/ml puede re­ducirlos practicando más deporte, comiendo menos alimentos ricos en hierro y también donando sangre (es el medio más rápido y eficaz). Pero si sus niveles son superiores a 300 ng/ml debe consultar a un he­matólogo para determinar la causa.


  1. HEMOGLOBINA GLICOSILADA

El nivel de concentración de hemoglobina gli­cosilada (HbA1c) en sangre permite conocer el grado de caramelización interna. Un valor elevado indica un envejecimiento general demasiado acelerado del cuerpo, que por regla general se da únicamente en los ca­sos de diabetes.

El nivel de hemoglobina gli­cosilada permite conocer las varia­ciones de los niveles de azúcar en sangre durante los tres últimos me­ses, realmente se trata de un exce­lente marcador de la evolución de la diabetes, así como de la eficacia del tratamiento antidiabético.

El valor estándar de hemoglobina glicosilada debe ser inferior al 6%, aunque lo idóneo sería que estuvie­ra por debajo del 4,5%, lo que in­dica que no se están produciendo demasiadas proteínas glicosiladas. Diversos estudios han demostrado que tener un valor inferior al 4,5% hace que disminuya la mortalidad entre un 30 y un 60%, en compara­ción con los valores del 5,5%.

Si es diabético debe tener especial cuidado, ya que el tratamiento con insulina puede reducir de forma anormal el nivel de azúcar en sangre durante la noche, lo que da lugar a falsos valores de la HbA1c. Por este motivo muchos expertos consideran que las personas diabéticas no debe­rían reducir drásticamente sus nive­les de hemoglobina glicosilada.

El fenómeno de la glicación no solo se puede dar con la hemoglobina que es una proteína, sino con cualquier otra proteína. Las proteínas glicosiladas no solo pueden aparecer de forma natural en el cuerpo, también pueden proceder de la alimentación. La reacción química que tiene lugar cuando un azúcar se calienta al en­trar en contacto con una proteína, y es precisamente esta reacción la que da ese sabor característico a un filete de carne cuando se cocina a la plancha. Pero las proteínas glicosiladas, aunque ofrezcan un sabor agrada­ble, también son tóxicas. Y es que la reacción de la glicación lo que hace es alterar la estructura molecular de la glucosa hasta el punto de que las enzimas no pueden utilizarla y aca­ba acumulándose en el organismo. De este modo el interior del cuer­po se va caramelizando progresiva­mente, con todas las consecuencias para la salud que cabe imaginar.


  1. TRIGLICÉRIDOS

Son las grasas que fabrica el hígado a partir de alimentos ricos en glúci­dos, por lo que son los marcadores más efectivos a la hora de medir el riesgo cardiovascular (más que los que miden el colesterol).

Según dos estudios publicados en la revista médica JAMA, tener unos ni­veles elevados de triglicéridos aumen­ta considerablemente el riesgo de pa­decer enfermedades cardiovasculares, además de la mortalidad. Las mujeres que tienen unos niveles más altos de triglicéridos en sangre, por ejemplo, tienen un 44% más riesgo de padecer estas enfermedades, así como hasta cinco veces más riesgo de morir a cau­sa de ellas (el doble en los hombres).

Todos los expertos coinciden en afirmar que un nivel de triglicéri­dos cercano a 150mg/l indica un mal estado de salud cardiovascular, por eso lo ideal sería que los niveles estuviesen siempre por debajo de 120mg/l. Algu­nas enfermedades hormonales (hipo­tiroidismo) o la toma de determinados medicamentos (corticoides, betablo­queantes y la píldora anticonceptiva) pueden provocar un aumento anor­mal de triglicéridos.


  1. IGF-1

El IGF-1 (factor de crecimiento in­sulínico tipo 1) lo produce el hígado. Se puede considerar como el “hijo” de la hormona de crecimiento. Valores elevados junto con la hormona de crecimiento, suele asociarse mayor riesgo de parecer cáncer, pero también niveles muy bajos suelen asociarse a mayor mortalidad independientemente de la causa.  

 

El IGF-1 da origen a la mayoría de las acciones del cuerpo. De este modo regula la energía y el almacenamiento de grasas, lo que hace que engordemos si hay caren­cias, y también regula el correcto funcionamiento del cerebro (por ejemplo, el sueño es menos repara­dor cuando falta IGF-1).

Para el Dr. Thierry Hertoghe, especia­lista en hormonas y en medicina pre­ventiva hormonal, los niveles óptimos de IGF-1 son de 39 a 46 nmol/l en los hombres y de entre 29 y 40 nmol/l para las mujeres. Además, es acon­sejable realizar en paralelo un análisis de la IGF-BP3, la pro­teína que transporta el IGF-1, ya que unos valores demasia­do elevados indican que hay poco IGF-1 libre y activo en la sangre. Los niveles óptimos de esta proteína serían entre 2.000 y 4.000 μg/l.


  1. TSH

Esta hormona regula la secreción de dos hormonas por parte de la glán­dula tiroides, la T3 (triyodotironina) y la T4 (tetrayodotironina), que a su vez regulan el metabolismo. Un simple análisis de estas hormonas permite detectar rápidamente algu­na disfunción de la tiroides.

Un déficit o un exceso de TSH (hor­mona estimulante del tiroides) se manifiesta median­te síntomas que pueden corresponder a un metabolismo acelerado o lento.

  • Síntomas de un metabolismo acelerado (con TSH baja y, por tanto, con un exceso de hormonas tiroideas): diarreas, calambres, so­focos, ansiedad, taquicardia, hiper­tensión arterial y pérdida de peso.
  • Síntomas de un metabolismo lento (con TSH alta y un déficit de hormonas tiroideas): estreñimiento, aumento de peso, nerviosismo, ten­dencia a la depresión, hipotensión ar­terial y cansancio.

Aquí también hay discrepancias en­tre los resultados. La mayoría de los laboratorios consideran que la TSH es normal si se sitúa entre 0,15 y5 mUI/l, pero lo cierto es que una TSH sana se enmarca siempre entre 0,5 y 3,0 mUI/l.


  1. PCR-us

La PCR-us (proteína C-reactiva ultra­sensible) es una proteína que el hígado sintetiza y que sirve como indicadora de una inflamación. Normalmente se mide la PCR simple y ello permite realizar un seguimiento del estado de la inflamación que tiene lugar durante las enfermedades crónicas. Sin embar­go, medir la PCR-us permite detectar una posible inflamación de grado bajo, es decir, una inflamación sin síntomas pero que es la base de futuros proble­mas de salud.

El análisis debe mostrar un resultado inferior a 1 mg/l. Por en­cima de ese valor estaríamos ante una inflamación de grado bajo. Eso sí, no debe realizarse este análisis tras realizar una actividad, por ejemplo, un entre­namiento físico intenso, pues ello pue­de provocar un aumento de la PCR-us durante varios días.

 


  1. 25-hidroxivitamina D

La vitamina D influye alrededor de 3 000 de los 30 000 genes del cuerpo, por lo cual está involucrada en la expresión de muchas enfermedades, desde el cáncer hasta el autismo, enfermedades cardiacas y artritis reumatoide, por sólo mencionar algunas.

A nivel mundial, la deficiencia de vitamina D se encuentra en niveles epidémicos, sin embargo, muchas personas–incluidos muchos médicos–aún no son conscientes de sus repercusiones.

Un estudio realizado por el Dr. William Grant, experto en vitamina D, encontró que alrededor del 30 % de las muertes anuales a causa de cáncer podrían prevenirse con niveles más altos de vitamina D.

Además de prevenir el cáncer, los investigadores han estimado que el aumento de los niveles de vitamina D podría prevenir enfermedades que cobran casi un millón de vidas en todo el mundo, cada año. La vitamina D también combate los resfriados y la gripe porque ayuda al sistema inmunológico a defenderse de los virus y bacterias.

Debe revisar sus niveles de vitamina D con regularidad, pero debe realizarse la prueba correcta. Hay dos pruebas de vitamina D: 1.25(OH)D y 25(OH)D. De las dos, la 25(OH)D (también conocida como 25-hidroxivitamina D) es el mejor marcador de su estado general de vitamina D.

Los siguientes rangos se obtuvieron en un estudio clínico de gran alcance, mediante la evaluación de personas saludables en las regiones tropicales o subtropicales del mundo, donde obtienen una exposición saludable a la luz del sol.

 

DEFICIENTE

OPTIMO

PARA TRATAR EL CANCER

EXCESIVO

< 50 ng/ml

50 – 70 ng/ml 70    – 100 ng/ml >  100 ng/ml

 

Parece más que razonable suponer que en realidad, estos valores reflejan el requerimiento humano óptimo.

Al evaluar sus niveles de vitamina D, por favor, tome en cuenta que muchos laboratorios comerciales utilizan rangos de referencia antiguos y obsoletos, y que es probable que su proporción “normal” esté muy por debajo de estos valores óptimos y clínicamente significativos.


  1. INSULINA Y GLUCOSA EN AYUNAS

Su nivel de insulina en ayunas refleja qué tan saludables están sus niveles de glucosa en la sangre con el paso del tiempo. La insulina ayuda a que el azúcar se mueva de la sangre hacia las células, donde se puede usar o almacenar.

Si la glucosa en la sangre se encuentra crónicamente elevada conduce a resistencia a la insulina y a numerosas enfermedades crónicas, incluida la diabetes y las enfermedades cardiacas. Hoy en día, la glucosa elevada en la sangre y la resistencia a la insulina son una epidemia.

Una de las causas más frecuentes de los altos niveles de glucosa (y resistencia a la insulina) es el consumo de demasiados granos y azúcares. Se ha demostrado que la fructosa es especialmente perjudicial debido a la forma en que interrumpe el equilibrio entre la insulina y sus receptores celulares.

La fructosa es un fuerte alterador endocrino, capaz de inducir rápidamente a la resistencia a la insulina si se consume en las proporciones que, según los estándares actuales, son una cantidad relativamente pequeña (25 gramos o más al día).

Su nivel de insulina en ayunas se puede determinar mediante una prueba de sangre sencilla y barata. Un nivel normal de insulina en ayunas es inferior a 5, pero lo ideal es que sea menor a 3. Si su nivel de insulina en la sangre es superior a 3 o 5, la forma más eficaz de optimizar es reduciendo o eliminando todas las formas de azúcar de su alimentación, en particular la fructosa.

Para verificar sus niveles de glucosa en ayunas también puede usar una prueba de glucosa simple. Tome en cuenta que es posible tener un nivel bajo de glucosa en ayunas y aún así tener niveles de insulina significativamente elevados.

En términos generales, tener niveles de glucosa en ayunas por debajo de los 100 mg/dl sugiere que no hay resistencia a la insulina, mientras que si el nivel se encuentra entre los 100 y 125 sugiere que tiene resistencia moderada a la insulina, o una alteración de tolerancia a la glucosa (a veces conocida como prediabetes).

Todos los análisis de sangre mencionados pueden ser pres-critos por un médico, pero también se los puede hacer por su cuenta directamente en un laboratorio de análisis clínicos

En ORGANICASALUD contamos para aquello con los servicios del prestigioso laboratorio Clínico Blufstein.

Dr. Edward Mario Peralta Rodríguez

CMP: 34362

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