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¿Por qué no promueven la SALUD para combatir el COVID-19?

por en COVID-19 19 de agosto de 2020

Dr. Edward Mario Peralta Rodríguez

Porque la idea nunca ha sido ver una población realmente sana libre de las enfermedades crónicas. Sino ver la manera de cómo generar grandes ganancias con la enfermedad de turno. Y el COVID-19 no es la excepción.

Seguir generando pánico, temor en la población es indispensable para justificar luego la necesidad de una vacuna que será pagada con millones de dólares por los gobiernos a las industrias farmacéuticas. Dinero que al final saldrá de nuestros bolsillos.

Es importante saber que el virus del COVID-19 no mata a personas inmunológicamente sanas. Los fallecidos por COVID-19, no es una cuestión de mala suerte o al azar. El patrón está bien claro. Hay un grupo vulnerable muy bien identificado y se ha dejado de lado una política de salud integral de protección dirigida a dicho grupo. El objetivo de todo esto es la VACUNACIÓN, mas no tu salud. Porque seguirás siendo una persona enfermiza.

A pesar que probablemente después de varios meses, clínicamente hablando gran parte de la población se encontrara inmunológicamente protegida con Inmunoglobulina G en su sangre, y miles de asintomáticos. Los medios seguirán difundiendo las cifras de infectados cada vez más crecientes con la idea muy clara de seguir generando pánico en la población para que así no se pierda el interés de la idea genuina de una vacuna salvadora.

INFECTARSE NO ES LA MISMO QUE ENFERMARSE

Es lamentable que los funcionarios y autoridades de salud, en general sigan enfocados en el número de contagiados. Cuando el número más relevante es el número de enfermos y el porcentaje de fallecidos.

No es lo mismo una política de salud que evite el contagio que una política de salud que evite los cuadros severos de la enfermedad (morbimortalidad).

Evitar el contagio de manera generalizada, sobre todo en los lugares ventilados de menor carga viral y en personas inmunológicamente sanas, es evitar la inmunización natural de las personas, es decir evitar aumentar el número en la población, de personas inmunes al virus (vacunación natural)

Sin embargo, tomar medidas drásticas de salud en los lugares reducidos, poco ventilados y de gran congestión de personas y proteger de manera directa a las personas vulnerables es la forma médicamente comprobada de poder hacerle frente de manera eficaz a la morbimortalidad por los virus de transmisión respiratoria.

Un mayor porcentaje de fallecidos indica una pésima política de salud publicad. Indica que no se ha protegido de manera directa a las personas vulnerables al virus. Y esto está pasando en el Perú y en muchos países del mundo.

Enfocarse en evitar el contagio a nivel nacional es un arma de doble filo. Porque a la vez estas evitando que personas sin factores de riesgo logren crear inmunidad natural al virus. Es decir, generar Ig G. Una persona inmune, es una persona que no puede contagiar y ser contagiado por el mismo virus por lo menos por varios meses. El tiempo de protección, es aun materia de estudio.

El número de infectados a estas alturas de la pandemia es irrelevante. Más aún cuando este número está directamente relacionado a las pruebas de detección cada vez más frecuente en la población. Más pruebas, más casos de infectados. Pero eso no te dice que haya más casos de enfermos es decir con COVID-19.

El verdadero valor de las pruebas moleculares y serológicas es detectar a tiempo a una persona con factores de riesgo de enfermedad grave. Para que así el personal médico tome medidas preventivas salvadoras. Y mas no generar ansiedad en la población por el número de infectados.

Tal vez al inicio de la pandemia era necesario el aislamiento social. Para lograr ganar tiempo y replantear la manera de cómo proteger a la población vulnerable y a la vez reducir el número de contagiados que en dicho momento si reflejaba el número de enfermos, porque la única manera de saber que una persona tenía el virus es mediante la sintomatología. Es decir, estando enfermo. Pero ahora el número de infectados engloba también el número de asintomáticos que nunca irán a un hospital a tratarse ni mucho menos congestionar las camas de UCI.

Pero lamentablemente en ese valioso tiempo no se hizo absolutamente nada en materia de salud colectiva e integral. El enfoque fue siempre el mismo, como si la población estuviese preparada psicológicamente y económicamente para soportar un aislamiento brutal de varios meses. Practicante se le traslado todo el trabajo y la responsabilidad a la población lavándose las manos de manera asquerosa, con el apoyo de los siempre tontos útiles, los medios de comunicación, para salvaguardar y no perder su objetivo principal. La vacunación. El gran lucrativo negocio de la industria farmacéutica pagada por todos los gobiernos,

EL RIESGO DE MUERTE AUMENTA JUNTO CON EL PESO

Es lamentable que los funcionarios y autoridades de salud, en general, ignoren por completo la importancia que tiene un estilo de vida saludable en la pandemia del COVID-19, al enfocarse predominantemente en el VIRUS Y en la creación de una VACUNA. Esto no es casualidad.

Ahora que tenemos suficiente información que demuestra que ciertas comorbilidades aumentan el riesgo de enfermedad grave por COVID-19 y muerte. Entre las principales se encuentra la obesidad, por lo que BAJAR DE PESO ayudaría drásticamente a reducir el riesgo.

¿No sería bueno por cada anuncio de tapabocas hacer uno también para comer saludable y bajar de peso?

Una campaña a nivel nacional orientado a mejorar la salud de la población, como tener un peso saludable, podría haber reducido la tasa de morbimortalidad de esta enfermedad y a la vez hacernos sentir mejor con nosotros mismos. No podemos permitir que se continúe ignorando este tema de gran importancia.

Si algo bueno puede resultar de esta pandemia, sería reconocer el impacto que la obesidad tiene en las enfermedades crónicas y en los contagios virales como el SARS-CoV-2.

Mientras que un IMC ≥ 30 kg/m2 significa que existe un alto riesgo de enfermedad grave, un IMC ≥ 35 kg/m2 incrementa el riesgo de muerte.

Hay que recordar que sí padece obesidad, aunque sea leve, es importante bajar a un peso saludable para ayudar a prevenir enfermedades virales, incluyendo el COVID-19.

LA VACUNA ESTA LEJOS DE SER LA SOLUCION DEFINITIVA AL COVID-19

Muchas personas han aceptado que los tapabocas llegaron para quedarse hasta que haya una vacuna, mientras que vacunarse significaría el fin del uso de tapabocas obligatorio.

Teniendo en cuenta el hecho de que ni los tapabocas ni las vacunas ofrecen una protección segura frente al virus, es probable que dichas esperanzas desaparezcan.

Así que, no se deje engañar. Las vacunas se agregarán a lo que estamos haciendo ahora, no serán un reemplazo.

Además de no eliminar la “necesidad” de utilizar tapabocas y el distanciamiento social en el futuro, las nuevas vacunas de ARNm que se están desarrollando para combatir el COVID-19 también podrían causar un desastre de trastornos autoinmunes.

Si alguna vez hubo un momento en el que se pudo contener este coronavirus, quizás ya pasó. Es probable que este virus nunca desaparezca y que tengamos que vivir con él por el resto de nuestras vidas.

Es poco probable que el COVID-19 se erradique y, si aún no lo ha padecido, es muy probable que se contagie en algún momento.

Enfrentar la realidad es la mejor manera de avanzar, y eso significa cambiar sus hábitos vida por medio de la alimentación y el ejercicio. No podemos escondernos de este virus, por la sencilla razón de que no podemos dejar de respirar.

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